Guía: Desactivar la conexión a Internet del Nokia X3-02

Después de mucho bucear por Internet, encontré una página donde explicaban muy bien como evitar que mi Nokia X3-02 se conectara a Internet con la conexión de mi operador móvil, y que sólo pudiera usar una señal Wifi.

internet nokia X3-02 desactivada

Un tiempo después andaba yo tan contento de acá para allá, cuando mi teléfono se empezó a quedar frecuentemente con la pantalla congelada. Para salir de esto no me quedaba otra que quitar la batería, pues no respondía al botón de apagado. Pensé que sería bueno restaurar los ajustes originales para solucionarlo. Y así fue, pero mis configuraciones personales desaparecieron con esta acción.

En ese momento fui a mi ordenador a buscar esa estupenda página para recordar como se desactivaba Internet del móvil y descubrí que no sólo no la había guardado en los marcadores favoritos, sino que además, después de un largo rato, no hubo manera de encontrarla por la red.

Encontré algunas soluciones a medias. Unas acababan remitiéndote a una compañía de teléfonos móviles, donde te sugieren bloquear la conexión de su sistema; y otras eran de otros modelos que explican pasos que yo no he sabido encontrar en el Menú del X3-02. Así que, me armé de paciencia y me pegué una tarde completa zancochando mi teléfono hasta conseguir desconfigurar la conexión (no es que sea muy hábil con estos cacharricos). Aquí dejo el proceso completo por si nos puede servir ( a mí también) en algún momento. Si alguien sabe algún sitio en el que este bien explicado, agradecería que lo pusierais en los comentarios. Yo he intentado expresarlo lo más sencillo que he podido, pero… no sé si lo he conseguido.

Proceso de desactivación de la conexión a Internet del Nokia X3-02

PASO 1: que no se conecte automáticamente

En este paso queremos conseguir que nos pida permiso para conectarse a Internet y que podamos elegir hacerlo por Wifi (WLAN) o por la conexión del operador de nuestro teléfono móvil. Vamos dentro del Menú a Configuración y allí, a Conectividad.

Menu>Configuración>Conectividad>WLAN>Conexión Internet y seleccionamos PREGUNTAR ANTES.

Menu>Configuración>Conectividad>Paquetes datos>Con. paqs. datos (Conexión paquetes datos) y seleccionamos CDO. NECESARIO

Menu>Configuración>Conectividad>Paquetes datos>Ajs. paqs. datos (Ajustes paquetes datos)>Punto acc. activo (Punto acceso activo) y seleccionamos PUNTO ACCESO 2 u otro que no sea el que  viene activado por defecto por si lo queremos guardar.

Menu>Configuración>Conectividad>Paquetes datos>Ajs. paqs. datos (Ajustes paquetes datos)>Edit. pto. acc. act. (Editar punto acceso activo)>Alias pto. acceso (Alias punto acceso) y le cambiamos el nombre por MI WAP (no recuerdo si el nombre es importante o vale cualquiera)

Menu>Configuración>Conectividad>Paquetes datos>Ajs. paqs. datos (Ajustes paquetes datos)>Edit. pto. acc. act. (Editar punto acceso activo)>Pto. acc. paq. dat. (Punto acceso paquete datos) y le damos el nombre PAQUETES DE DATOS (por ejemplo)

PASO 2: crear ajustes personales de Internet

El objetivo es crear unos ajustes con los que el teléfono no pueda establecer conexión a Internet. Vamos dentro del Menú a Configuración (en la vista en cuadrícula lo llaman “Ajustes”) y allí, a Configuración (Sí, se llama igual. Lo que no sé si lo llaman así porque han querido ser breves o por hacerlo un poco complicadico).

Menú>Configuración>Configuración>Ajs. conf. person. (Ajustes configuración personal)>Opciones (en la parte inferior de la pantalla)>Añadir nuevo

Lo seleccionamos y se abre una lista con varios tipos de ajustes. Vamos a configurar dos. El primero de este menú, que en mi caso es “Orange World” (supongo que cada compañía pondrá aquí su plataforma web con su nombre específico) y el último de la lista, que es “Punto de acceso”.

Vamos a la primera (Orange World):

  • Cambiamos el “Nombre cuenta” por EN MI MUNDO (por ejemplo).
  • Dejamos vacíos los campos “Pagina de inicio“, “Nombre usuario” y “Contraseña“.
  • Entramos en “Usar pto. ac. pref.(usar punto de acceso preferido) y elegimos SI.

Volvemos a Menú>Configuración>Configuración>Ajs. conf. person. (Ajustes configuración personal)>Opciones>Añadir nuevo

  • Bajamos por el menú hasta llegar, al último en mi caso, que es “Punto de acceso”:
  • En “Nombre cuenta” ponemos MI PUNTO G (oye, que me hace gracia… pero podéis poner lo que queráis ¡eh!).
  • En “Ajs. punto acceso (Ajustes punto de acceso)>Ajustes portador le cambiamos “Pto. acc. paq. dat.(Punto de acceso paquetes de datos) por “PUNTO DE ACCESO?” (por ejemplo), y dejamos vacío “Nombre usuario” y “Contraseña“.

PASO 3: seleccionar nuestros ajustes personales de Internet

Volvemos en el Menú a Configuración y allí, a Configuración.

Menú>Configuración>Configuración>Ajs. config. pred. (Ajustes configuración predeterminada) y seleccionamos CONFIG. PERSONAL. Nos saldrá en pantalla: “Elementos recibidos: *Orange World *Punto de acceso”. Pinchamos abajo en “Predet.” (Predeterminados), aparece el mensaje: “Ajustes predeterminados fijados Configuración personal” y vuelve solo a la pantalla inicial.

Menú>Configuración>Configuración>Pto. acc. prefer. (Punto de acceso preferido) y elegimos MI PUNTO G.

Menú>Configuración>Configuración>Act. pr. en apls. (Ajustes prederminados en aplicaciones) y al seleccionarlo nos pregunta “¿Activar ajustes prederminados en todas las aplicaciones?”. Contestamos SI.

Y ya está. Si probamos con el navegador Opera mini, al seleccionar MI PUNTO G nos dara un fallo y nos pedirá que revisemos nuestra configuración de red, “¡sí, pa’ tus morros! (no, en aragonés), lo llevas claro si crees que la voy a revisar”.

Antecedentes: Todo este pollo viene a cuenta de que me dió por probar la aplicación WhatsApp y quise que sólo se conectara por wifi (WLAN). A pesar de todo este curro para desactivar la conexión a Internet, que funciona para los navegadores y la tienda Ovi de Nokia, la susodicha Whatsapp rebusca en las tripas del Nokia y se conecta con la conexión de alta velocidad. Si la desactivas, con la 3G o la G, y si no, con Edge. Vamos, que se conecta sí o sí.

Conclusión: Creo que lo mejor será dejarse de tantas zarandajas (aunque el paso 1 es recomendable) y contratar una tarifa de datos (Internet) baratica y que no te cobren por pasarte del límite de volumen de datos que te den a máxima velocidad. Aunque después de llegar a ese límite, la velocidad que te permitan sea de la “cosecha de 1990” cuando había que usar un modem y no se conocía la expresión “tarifa plana de Internet”.

ACTUALIZACIÓN 11-06-2012: Opción para poder bloquear Whatsapp y que sólo se conecte vía Wifi

ACTUALIZACIÓN 8-11-2013: Desactivar WhatsApp en Nokia X-02. Ahora sí

Anuncios

Putos ciclistas

Me decía un mensajero en moto esta tarde: ¡Putos ciclistas!, que van por donde quieren, no llevan seguro y no pagan impuestos. ¡Putos ciclistas!

Todo esto después de que yo fuera por un carril de giro a la derecha y me cambiara legalmente al carril izquierdo para seguir recto, a su altura, sin interrumpir la circulación.

Ves, en lo de no pagar impuestos, le doy la razón. No necesito comprar gasolina. Pero me ha llegado al alma (si la tuviera o tuviese) lo de “ir por donde quieren”. Que me diga eso uno que es del club de los de “voy por donde me viene en gana”.

Aviso de la ironía: ni todos los ciclistas son putos, ni mucho menos los mensakas se pasan las normas por el sillín.

Nota: a pesar de este artículo exprés, el blog sigue parado. Pero era demasiado largo para poner en Twitter.


Cuando no llegas a todo, tienes que dejar algo

Paso por aquí, no a quitar las telarañas y retomarlo. Más bien a contaros que está parado. Por si no os habéis dado cuenta (sonrisa).

Ya no puedo ir a trabajar en bici por haber cambiado de curro. Esto y otras circunstancias varias han reducido el tiempo que puedo dedicarle al blog y redes sociales.

Veo, como sigue habiendo visitas casi a diario, algún que otro día, más que cuando estaba en marcha. Eso me da un poquico de pena, pues saber que alguien le echa un vistazo de vez en cuando, me animaría a seguir escribiendo. Pero cuando no se llega a todo, hay algo que se queda atrás.

Ha sido una experiencia enriquecedora y en cuento pueda la retomaré, aunque de momento no sé cuando.

Hasta pronto.


Mis primeros círculos con un canuto en Google Plus G+

Un recién llegado

Ayer, por la tarde, @nereglz me mandaba una invitación para G+. ¡Gracias guapa!

Después de unas horas consultando Gmail en la web sin recibir mensaje alguno sobre el tema, pincho en Twitter un enlace a un perfil de G+ de @oswjim y me aparece en la barra negra de Google un “+TÚ”. Hago clic en ÉL y resulta que era YO. Bueno, más bien, mi perfil en G+.

g plus

A Circular

Hemos entrado. Intuitivo. ¿Os había dicho alguna vez que Apple es intuitivo? G+ también parece serlo.

Mis pocos contactos de Gmail, ya que lo uso como correo secundario, se han puesto delante de mí para jugar a los circulicos. No he podido resistirme. Me ha parecido muy sencillo añadir contactos a mis círculos usando sus direcciones de correo y ver los que estaban activos en G+ y los que no, pero con los que puedes comunicarte por correo.

Poco a poco los ronchos iban creciendo en número y tamaño. Con cada contacto que encirculaba veía los contactos de sus círculos y encontraba gente conocida para seguir añadiendo. Al final he terminado un poco mareado, no tengo claro si por tantas vueltas o porque era hora de merendar.

Perfiles y privacidad

He dado un repaso a mi perfil en el que sólo tenía mi nombre (Toño biciclo) y este blog. Y me he quedado de piedra cuando me ha sugerido conectar mi cuenta de Twitter. Se la sabía el muy… observador.

google sabe quien soy

Le he pegado un vistazo rápido a la privacidad. Por defecto las personas que están en tus círculos son visibles para todos. Se puede configurar que no las muestre, que sólo muestre las de determinados círculos, que lo pueda ver cualquiera o sólo tus círculos, mostrar quien te ha añadido a sus círculos. Lo que no tengo claro es si puedes ocultarte en los perfiles de otros que te han añadido a sus círculos. Parece que Google ha decidido que nuestros perfiles deben de ser públicos según he leído por ahí.

La visibilidad de cada apartado de tu perfil se muestra de forma gráfica con unos iconos muy sencillos. Seguiremos trasteando sobre esto.

Reflexión final

Es una red social nueva que enseguida hemos empezado a comparar con Facebook, servicio que apenas utilizo pues me parece un engorro en el que necesitas registrarte para acceder a un mínimo de contenido. Pero conforme he ido manipulando G+ me daba la impresión de usar un Twitter ampliado, que se acerca a Facebook pero es más abierto.

De momento G+ no ya está disponible para todos, necesitas que alguien te invite. Veremos como va evolucionando esto y si hay movimiento del resto de redes sociales hacia esta nueva criatura Google. Pienso que el que llega primero, suele tener más éxito, pero no siempre. Lo tiene complicado con los compañeros rivales de viaje que llegaron antes.

Ya veremos. Personalmente el concepto de Twitter me gusta y le doy mucho uso –cuando tengo tiempo–. También sabréis, si me habéis leído algo, que no me gusta que una buena parte de mi actividad 2.0 pase por Google. Ya bastante me parece que sea mi buscador más usado. Repito, ya veremos si se extiende y si le encuentro utilidad para mí.

Gracias por leerme hasta el final. Me ha salido larguico el articulico.


Asumir riesgos propios o ajenos

Los que solemos desplazarnos en bicicleta, solemos decir que nuestro cuerpo es nuestra carrocería. Rondando los 30 años empecé a tener un cierto respeto por cuidar de él.

El golpe

El trompazo que me dí pudo ser muy duro. Tuve suerte de caer en una pista de tierra bien arreglada y no tener cerca un árbol o piedra con el que chocar. Lo peor sólo fue un fuerte latigazo en la espalda al impactar con el suelo.

Era una bajada rápida, calculo que iba a más de 40 km/h –diría que 50–. La rueda delantera iba pinchada y yo tuve la feliz idea de soltar una mano para colocar el guardabarros que iba rozando con la cubierta justo en el momento del coger un bache. La combinación fue perfecta para perder el control. La dirección se cruzó y salí por encima del manillar al tiempo que giraba sobre mí mismo, y la bici conmigo. En ese momento aceptaba que me la iba a pegar y traté de amortiguar el golpe como pude.

Después de golpearme las rodillas con el manillar, llegué con las manos al suelo quemándome las palmas con la tierra. Terminamos aterrizando de espaldas –la bici con la parrilla y la rueda trasera–.

Ya en el suelo, recuerdo que me chequeé y pensé: “¡Qué suerte!, no me he golpeado la cabeza”. La espalda me ardía de tal manera que no sentía dolor ni en las rodillas ni en las manos que se llevaron las heridas más fuertes. Respiraba con dolor pero no parecía que tuviera nada roto. Cuando me levanté llegó un compañero que me señaló el casco totalmente rajado por detrás. Por eso no había sentido el golpe en la cabeza. Las heridas de manos y rodillas tardaron un par de semanas en cicatrizar; la espalda y costillas un par de meses en recuperar la movilidad sin muchos dolores. Desde entonces ya no duermo muy bien sobre el suelo.

casco rajadoAsumir riesgos ajenos

Ahora suelo asumir mis propios riesgos y tengo un límite que intento no sobrepasar. Y desde luego no lo hago por buscar emoción. No sé si será la edad, las vivencias o ambas. En cuento a los ajenos, no los equiparo a los propios, para mí son inasumibles. Lamento las veces en las que he puesto en riesgo a alguien, y cuando lo he hecho, tengo claro que no ha sido mi intención, al menos, consciente. Sigo trabajando para que no vuelva a ocurrir, aunque sé que no se puede decir un “nunca más”.

El problema viene cuando hay personas que sintiéndose protegidos por la chapa de sus vehículos, se exponen y nos exponen, a situaciones, circulando, en las que la piel de los demás se equipara a la chapa. Situaciones que no tengo claro que aceptaran, circulando en bici. Al menos esa es mi sensación cuando pasan a escasos centímetros de mí.

En la última, cuando llegué al semáforo detrás de él y le dije que no puede pasar tan cerca y jugar con mi vida, me contestó pausadamente: “Tranquilo, tenía todo controlado…”. Me dejó sin palabras, me adelanté a su vehículo y levanté la mano, negando con la cabeza, en señal de impotencia.

Editado: Todo esto se puede extrapolar a cualquier situación de la vida. Y no veáis como me indigna pensar en los políticos y los riesgos que corren “por nosotros”.


He perdido una chaqueta

Sí, parece un anuncio de “Se busca”.

Hoy al mediodía hacía calor y he puesto la chaqueta amarrada a la cesta de la bici. Cuando he llegado a casa, la goma que la sujetaba estaba suelta y la chaqueta ya no se encontraba allí.

En ese momento me ha invadido un sentimiento de tristeza por la pérdida. He subido a casa, he comido en diez minutos y me he montado en la bici dispuesto a deshacer el camino pedaleando.

He intentado no darme muchos ánimos de encontrarla. Un ratico a pie y otro pedaleando he recorrido la ruta de vuelta al curro. He revisado todo alrededor por si estuviera debajo de algún coche aparcado o alguien la hubiera dejado en algún sitio cerca de la calzada.

Llegando a mi destino, albergaba la esperanza de que alguien conocido la hubiera visto caer y la hubiera guardado. Pero mientras ataba la bicicleta he reconducido la energía triste que me provoca el extravío por un pensamiento: “Ojalá que la haya encontrado alguien que le dé buen uso; que aproveche su práctico gorro que al cerrar la cremallera de la chaqueta se ajustaba a la cara protegiéndote la garganta del fresco mañanero.”

De verdad que me ha fastidiado, pero me alegraría saber que siga siendo útil a otra persona. Aunque a mí me haya dejado un poquico triste.


Cambiar de bici para vivir más despacio

Estos últimos días estoy pensando en cambiar de bicicleta para mis desplazamientos por ciudad.
bici verde al Sol
Ahora llevo la Orbea Bakio –la bici verde maczana–. Tiene 3 marchas y un buen freno contrapedal que me permite ir al ritmo de los coches y subir las cuestas cómodamente.

Con ella suelo salir con el tiempo justo, pues me lleva rapidico de un sitio a otro. Esto me ha costado alguna que otra sobrecarga muscular. Son como un aviso: “¡Mañooo!, hay que tomarse la vida con más calma.”

Hace unas semanas terminé de equipar la Flying Pigeon con un freno contrapedal. Los frenos originales de varilla no son muy eficientes para el tráfico de ciudad. Sólo lleva un piñón y la posición de pedaleo es erguida como una bicicleta de paseo. Para subir las cuestas hay que levantarse del sillín y cuando se trata de velocidad, no desarrolla mucha.
Flying Pigeon 2011
Las características de la Flying hacen que tenga que salir antes para llegar a tiempo a mi destino, y por ende, el camino lo recorro más pausadamente. No me esfuerzo en un ritmo alto para llegar a tiempo a los semáforos verdes. La pedalada no me da y no cuento con un buen freno delantero para un frenazo fuerte. Necesitas anticipar los movimientos de vehículos y peatones que se encuentran en tu recorrido con más antelación. Te hace ir con más tranquilidad, más despacio. Te puedes fijar más en tu entorno. La vida pasa más despacio a tu lado.


II ENCUENTRO DE BICICLETAS ANTIGUAS Y CLÁSICAS. Zaragoza, sábado 30 de abril

Por segundo año va a tener lugar el Encuentro de Bicicletas Antiguas y Clásicas de Zaragoza (Aragón-España).

Lugar: Parque Grande (en la entrada por el Paseo de Isabel la Católica)

Hora: a las 10’30h. de la mañana

Para más información visita el blog del Encuentro:

http://encuentrodezaragozadebicicletas.blogspot.com/


El coche no es el primero

En Zaragoza (Aragón), se pretende cambiar una máxima de años. El coche consciente e inconscientemente ocupa la cima de la pirámide de la movilidad.

Se está instalando la primera línea del nuevo tranvía –en su tiempo, hubo y se eliminó–. Se ha apostado fuerte por la preferencia peatonal, por los desplazamientos en bicicleta y por el transporte público colectivo.

Pero hay algo muy arraigado en el acerbo social: la PREFERENCIA DEL COCHE frente al resto. Somos permisivos con el que va más rápido de lo establecido; toleramos que se apure al cruzar los semáforos que acaban de ponerse en rojo; paramos ante un paso de peatones si un vehículo se aproxima a él, cuando aún tiene tiempo para detenerse y ceder el paso; ocupamos el espacio público para el uso privado de estacionar un coche –los aparcamientos de barrio son un espejismo que casi nadie recuerda–.

Hace unos días ha llegado un chico nuevo a las calles, el tranvía. Y con él no hay estatus que valga. Una persona que no respeta la señalización en la ruta del tranvía, corre un alto riesgo de provocar un accidente.

Hasta ahora, a los demás les daba tiempo de frenar para evitar el golpe en muchas ocasiones; los peatones no se la jugaban en un paso de cebra ante un motor rugiendo cerca; las bicicletas, decían, las llevaban cuatro greñas come flores –hoy son de uso generalizado–.

No son buenos tiempos para muchos. Y la dependencia del automóvil es algo que se me hace difícil de solucionar. A mi entender, depende de un cambio de modelo social y económico que se me escapa y pocos le meten mano.


La vida nos atropella

Hacer planes es una de mis costumbres.

Pero ahí está la vida para decirnos que no podemos tenerlo todo preparado. Nos esforzamos en unos objetivos y acabamos obteniendo frutos muy diferentes a los pretendidos.

cambio indefinido Estamos en un río y nadar contra corriente es muy duro. A veces es mejor dejarse llevar e ir modificando nuestro rumbo poco a poco.

Solemos darnos muchas tortas por empeñarnos en ir hacia un sitio. Ciegos a otros posibles caminos que nos pueden llevar a lograr nuestro sueño.

En esas estamos cuando viene la vida y nos pasa por encima, nos desborda. En unas ocasiones para despertar a la dura realidad, en otras, para darnos el impulso necesario para salir del atolladero.

La vida nos atropella sí o sí. No nos da mucho margen. Sólo nos queda incluir en nuestra planificación este componente y estar preparados y dispuestos a que todo cambie a nuestro alrededor.

Deberíamos aprenderlo desde pequeños. La vida suele dar oportunidades y sería positivo que alguien nos enseñara a asimilar desde los pequeños cambios de cada día, hasta los más grandes y definitivos. Normalmente nos quedamos en los primeras lecciones y luego vamos aprendiendo, o no, a trompicones.


A %d blogueros les gusta esto: